Mucho tiene que ver la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia con las actuales búsquedas de un mundo mejor al que millones de seres humanos aspiran por haber provocado una transformación revolucionaria de largo alcance, más allá de las fronteras rusas – más tarde soviéticas-, y por ser la primera experiencia de desconexión del dominio capitalista e imperialista.
Los méritos de ese importante acontecimiento se multiplican si se tienen en cuenta las condiciones económicas de la Rusia de principios del siglo XX, país inmenso semifeudal, con millones de analfabetos y solo con algunos bolsones de desarrollo industrial. A ello se une que al derrocar la reaccionaria monarquía zarista y emprender el cambio revolucionario debió enfrentar la agresión económica y militar de prácticamente todas las potencias capitalistas de la época.