La selección de Cuba como presidenta, por primera vez en la historia, de laAsamblea Mundial de Salud que sesionará en mayo próximo en Ginebra, no es un antojo de alguien ni le fue otorgado en un sorteo, sino un merecido reconocimiento a la labor realizada durante más de 50 años por la mayor de las Antillas en la atención sanitaria a sus ciudadanos, y a numerosos pueblos del mundo.
A pesar del cerco económico, financiero y comercial que le impone Estados Unidos desde casi el mismo triunfo de su Revolución, en 1959, la Isla caribeña se ha empeñado a fondo en brindar ese derecho humano fundamental a todos sus habitantes, y a millones de personas en diferentes latitudes del planeta tierra, sin exclusión de razas, etnias o ideologías.