Lejos de conseguir acorralar a Rusia, con las sanciones dictadas por Estados Unidos, los países integrantes de la Unión Europea (UE), que acataron una vez más las órdenes de Washington, son los verdaderos perdedores del frustrado cerco tendido a Moscú, a juicio de analistas políticos.
La conducta asumida por la UE volvió a poner en el tapete la desmesurada dependencia que mantiene el llamado Viejo Continente de las sucesivas administraciones norteamericanas, a pesar de ser un bloque regional que hace algunos años estuvo aclamado a detener el unipolarismo en el mundo.