
Ernesto Limia enfrenta con mucho éxito en este libro -Cuba entre tres imperios- una paradoja cubana actual: la ciencia de la Historia, que es la más desarrollada entre las sociales en Cuba, registra grandes avances en numerosos aspectos y obtiene monografías de mucha calidad. Pero, al mismo tiempo, se registra un cambio muy negativo a nivel de la sociedad. Un pueblo que tenía un enorme aprecio por su historia y la consideraba parte muy importante de su ser nacional, rasgo que a partir de 1959 fue potenciado a un grado altísimo por sentimientos y convicciones revolucionarios masivos, un pueblo que fue escolarizado y dio un salto colosal en sus niveles educacionales en solo treinta años, ha visto disminuir sus conocimientos y su interés por la historia nacional a un grado realmente alarmante.